miércoles, 29 de mayo de 2013

No me Beses


Decía Tom Cruise en las tomas finales de la Película “Vanilla Sky” : Los detalles lo son todo. Y es el detalle de unos estornudos subestimados (que se envalentonaron por la presencia en mi organismo de dos cisternas de cervezas bien heladas), los que me destierran en una cama con ronquidos motorizados de pecho y fiebres centroamericanas. Y sin embargo son esos soponcios los que me obligan a no salir de casa por un par de días (Record bolivariano), almorzar convaleciente pero paladeando, procurarme el lujo de 30 minutos para desayunar y ser testigo de la paz mundial que reina entre los hombres después de una tarde de siesta. Es precisamente toda esa concatenación de detalles los que me sacan momentáneamente de los rieles de la vida post-moderna y me invitan a hacer una pausa (no con Nescafe sino con tecito con limón, miel y kion) y decidir : “Si continuas así el promotor terminara por acabar con el creador. Haz devuelto el habla a muchos, pero tu voz aun no alcanza todo el tono alto de su canto. Escribe, tienes que volver a escribir”. Y volver a escribir significa en su primer plazo retomar el pequeño blog del pequeño programa. (Casi 60 días que no actualizo este reducto en el ciberespacio que en sus mejores momentos registro 300 visitas diarias)

Es así que hoy me senté nuevamente a pelear con las palabras (disculparan que por ahora timoratamente, sin distancia, falto de reflejos), puse luz de música para respirar (para abrir un poquito los pulmones agripados), y pienso en ti Kristal, que a estas alturas ya deberías tener gripe también, pero si los hados de las enfermedades virales te han acompañado, y continuas por ahí  flaca, bailarina, flor que sale de noche como si nada, vivita y libando (dos cisternas de cerveza bien helada), si me encuentras por ahí, entonces y solo mientras tanto, no me beses, no me beses.



Si amanezco en tu cama una mañana
convertido en un cardo inoportuno,
y a mis pies se vinagra el desayuno,
y no atino a ofrecerte la ventana.

Si una tarde aborrezco nuestras canas
y no lleno tu copa y no hago caso,
y no soy tu paraguas de reemplazo,
y hago un lunes los fines de semana.

Si no soy el coñac que ahuyenta el frío,
si te alquilo un dolor que no mereces,
si soy más una cruz que un desafío,
no te aburras del mar, como los peces,
no te embarques conmigo hacia el hastío:
vete al próximo altar, y no me beses.